La visitante
- Lina Alzate
- 3 jun 2025
- 1 min de lectura
Cada noche, a las 3:33 a.m., alguien toca la puerta de Laura.
Siempre tres golpes secos, siempre a la misma hora.
Al mirar por la mirilla, nunca hay nadie.
Pensó que era una broma.
Así que instaló una cámara… pero esta nunca graba nada, solo se apaga durante esos minutos.
Hoy, armada de valor y un bate de beisbol, abre la puerta al oír los golpes.
Una figura idéntica a ella, con los mismos ojos, la misma ropa y herida en el brazo que se hizo ayer, y esta le sonríe.
La copia entra en silencio, la observa, y le susurra:
—Ya no me toca estar afuera.
By María García




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