el ultimo tren
- Lina Alzate
- 7 jun 2025
- 1 min de lectura
Eran las 2:15 AM cuando Sofía tomó el último tren a casa. Había quedado atrapada en la ciudad más tarde de lo esperado, y el cansancio se hacía notar en cada paso que daba. El tren estaba casi vacío, solo un hombre mayor sentado en el extremo opuesto del vagón. La luz parpadeaba intermitentemente, y el aire era denso.
A medida que avanzaban por los túneles oscuros, Sofía notó algo extraño: una presencia. No era humana, pero parecía observarla. Miró alrededor, pero el hombre mayor estaba completamente sumido en su lectura, ajeno a lo que ocurría.
De repente, el tren frenó bruscamente. Las luces se apagaron por completo, y el silencio fue absoluto. Sofía escuchó unos pasos retumbando en los rieles, acercándose. Con cada sonido, su corazón se aceleraba. Volvió a mirar al hombre mayor, quien seguía en su asiento sin mover un músculo.
Un susurro le llegó al oído: "Está aquí". Sofía se giró, y lo vio. Un monstruo gigantesco, con ojos de fuego y piel escamosa, asomaba por las ventanas, mirando dentro del tren. Antes de que pudiera reaccionar, la criatura rompió el vidrio y se deslizó hacia el interior.
Sofía gritó, pero sus palabras fueron ahogadas por un rugido ensordecedor. Cuando el tren arrancó nuevamente, el hombre mayor seguía leyendo, como si nada hubiera pasado. Y Sofía, con la vista fija en la criatura que la observaba desde la ventana, comprendió que nadie saldría con vida.
By María García




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