EL HUESPED NOCTURNO
- Lina Alzate
- 7 jun 2025
- 1 min de lectura
Esteban siempre alquilaba un cuarto en su casa para ayudar con los gastos. Nunca tuvo problemas con sus inquilinos hasta que, una semana atrás, un hombre llamado Javier se mudó. Al principio, todo parecía normal, pero a las tres noches de su llegada, Esteban comenzó a notar algo extraño.
Cada vez que se despertaba en la madrugada, escuchaba pasos en el pasillo, y el sonido de una puerta abriéndose y cerrándose suavemente. Pensó que era Javier, que a menudo caminaba por la casa a altas horas, pero un par de días después, descubrió algo perturbador. Javier no estaba en su cuarto esa mañana.
Esteban decidió hablar con él, pero Javier insistió en que no había salido en toda la noche. Al principio, Esteban dudó, pero la sensación de que algo no estaba bien aumentaba con cada noche. Una madrugada, decidido a aclarar lo que sucedía, se quedó despierto en la oscuridad.
Cuando escuchó los pasos nuevamente, se levantó y fue al pasillo. La luz de la cocina estaba encendida, pero no vio a nadie. Al entrar en el comedor, vio una figura de pie junto a la ventana, con la espalda hacia él. Era Javier, pero su rostro no era humano, como si estuviera deformado.
Esteban intentó gritar, pero su voz se quedó atrapada en su garganta. La figura giró lentamente y, con una sonrisa macabra, le susurró: "No te preocupes, Esteban. Yo nunca me fui."
By María García




Comentarios